Desde mi Buhardilla Mesonzoica
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miércoles, 3 de enero de 2018

ROSCÓN DE REYES (UN MANJAR EVOCADOR)


EL ROSCÓN DE REYES


‘Mentiras y roscones cuanto más grandes mejores’.




El Roscón de Reyes, al que los franceses le llaman gallete des rois, ha sufrido mínimas alteraciones a lo largo de los tiempos. Se trata pues, de uno de los más orondos y fastuosos ornamentos de nuestras mesas. De olorosa fragancia, merced a la naranja y el limón, mezclados con la canela y el agua de azahar que le proporcionan un sabor inigualable al tiempo que evoca el perfume del incienso y la mirra, entregados, junto con el oro, como honorable regalo al Niño Dios. Esas frutillas en dulce que cabalgan sobre su lomo, simbolizan los rubíes y esmeraldas que decoraban los mantos de los magos de oriente Melchor, Gaspar y Baltasar. (También el rosco en sí se asemeja al turbante oriental, usado como tocado, en la cabeza de Baltasar).


El Roscón despierta expectación por el significado simbólico que reúne la colocación en su interior de una figurita o haba (un haba seca que se colocaba en los primeros tiempos). Lo importante nunca fue el hallazgo en sí de la sorpresa, sino la suerte que prometía a quien lo encontrara; tanta que en tiempos de griegos y romanos llegaba a suponer un simbólico ejercicio de poder y gobierno. 
En la Edad Media llevaba consigo ciertas ventajas materiales, a condición de servir de diversión en la mesa de los poderosos señores y aguantar bromas durante un cierto tiempo.
Algunos señalan el origen griego de esta fiesta, como pervivencia de las Basilindas, adaptadas por el Cristianismo. Pero en los tiempos actuales seguimos premiando a quien encuentra la figurita o haba, que se ve así revestido de una corta realeza...  y le augura, no solo un futuro año prometedor de bonanzas, sino también el deseo de paz y bonanza para todos. Lo mismo que deseamos a nuestros amigos la familia Motolite.

Feliz  y próspero 2018.




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